Esta semana se ha publicado la primera encíclica del papa León XIV, Magnifica Humanitas, en la que nos ofrece una reflexión sobre las nuevas tecnologías y la IA. León XIV la ha presentado como una llamada a desarmar la IA y orientarla al bien común.
El texto ha despertado un gran interés por la actualidad de un tema que afecta ya a tantos ámbitos de nuestra vida. Os ofrecemos algunas claves de lectura de esta encíclica, con la ayuda del profesor de la Cátedra de Ética de IQS, Xavier Casanovas, y del responsable del área teológica de Cristianisme i Justícia, Manu Andueza.
Desde IQS, Xavi Casanovas, licenciado en Matemáticas y doctor en Filosofía, la ha valorado como una “encíclica valiente” que llama al discernimiento y agradece la claridad del Papa al afirmar que los algoritmos no tienen moral. Señala que “su reflexión crítica pivota en todo momento sobre la tradición de la doctrina social de la Iglesia y es una aproximación claramente fundamentada en una tradición”.
Coincide con él Manu Andueza, de Cristianisme i Justícia, quien considera que sitúa el tema a la luz del Evangelio desde la Doctrina Social de la Iglesia para dar una respuesta que dignifique a la humanidad. “El Papa busca los nuevos asuntos, aquellas realidades que marcan el devenir de nuestro mundo. Y es ahí donde sitúa una preocupación personal: la cuestión de la técnica y la digitalización”, afirma Andueza.
Casanovas apunta tres ideas que resumen, a su juicio, el núcleo de la encíclica: creer que la técnica es moralmente neutra es un engaño; el poder tecnológico actual se concentra en pocas manos, a menudo privadas, y resulta difícil orientarlo hacia el bien común; y la dignidad humana debe ser siempre el criterio último para valorar cualquier progreso. En este sentido, destaca especialmente la advertencia del Papa sobre la inteligencia artificial cuando, bajo la apariencia de eficiencia u objetividad, puede debilitar el esfuerzo humano, dificultar la búsqueda de la verdad o simular una comunicación humana que afecta a nuestra vulnerabilidad.
Por eso, si algo implica la aparición de la IA es la necesidad de aumentar nuestra capacidad de realizar un ejercicio de discernimiento moral y espiritual. En esta línea, desde Cristianisme i Justícia, Manu Andueza asegura que “la encíclica no pretende dar respuestas, sino iniciar un discernimiento compartido”, al tiempo que destaca el reconocimiento que hace el Papa de la autonomía de las realidades terrenas y la distinción de competencias entre la comunidad eclesial y la política. El responsable del área teológica de CJ pone el acento, sobre todo, en la llamada a superar la “idolatría del lucro” y a situar este necesario discernimiento desde el bien común, el principio de subsidiariedad, la solidaridad y la justicia social, precisamente en la línea de los principios de la Doctrina Social de la Iglesia.
Todo el texto, dice Andueza en el artículo que publica el blog de Cristianisme i Justícia, nace de la preocupación antropológica que León XIV ya había manifestado en diferentes ocasiones, y coloca al ser humano ante la realidad social que vive, para responder a las necesidades actuales desde el cuidado en estos momentos de transformación.
En este sentido, el profesor de IQS Xavier Casanovas destaca que la encíclica se refiera a la protección de los jóvenes y advierta de los peligros de una economía de la atención que resta libertad interior. Por su parte, Manu Andueza considera que el texto y la propuesta que contiene nos piden tiempo para no dar respuestas rápidas. Este teólogo celebra que Magnifica Humanitas termine con un alegato a la libertad vinculada a la formación de la conciencia. “Solo desde esta libertad superaremos esclavitudes, nuevos colonialismos y comprenderemos la necesidad de sentirnos responsables con nuestros hermanos y hermanas en la edificación del bien común.”