A finales de este curso se cerrará la comunidad de jesuitas que vive en el barrio del Clot de Barcelona. Esto supondrá que ya no haya jesuitas residiendo de manera estable en el barrio, pero no significa, en ningún caso, el final de la presencia de la Compañía de Jesús en el Clot.
Esta presencia continuará muy viva a través del colegio Jesuïtes El Clot, integrado en la red Jesuïtes Educació, y de la Comunidad Cristiana Sant Pere Claver del Clot, dos realidades con mucha vitalidad y profundamente arraigadas en el barrio. El cierre de la comunidad residente es, sin duda, una despedida significativa, pero también el inicio de una nueva etapa que se quiere vivir desde el agradecimiento, el reconocimiento y la confianza.
Una presencia que se remonta a finales del siglo XIX
La presencia jesuítica en el Clot, de hecho, es anterior a la existencia de una comunidad residente. Sus raíces se encuentran en el Catecismo de la Sagrada Familia, fundado en 1886 en la cripta del templo, entonces todavía en construcción, por miembros de las Congregaciones Marianas. Aquella iniciativa nacía con la voluntad de hacerse presente en el extrarradio barcelonés, en un contexto de fuerte industrialización, para ofrecer una respuesta pastoral, social y educativa a los hijos de las familias obreras.
De aquel impulso surgiría, en 1891, el Centro de Nuestra Señora del Carmen y San Pedro Claver del Clot para obreros, origen de la actual Comunidad Cristiana Sant Pere Claver y del colegio Jesuïtes El Clot. Tras pasar por diversas ubicaciones, el centro se instaló definitivamente en 1899 en la calle València, 680, en un edificio proyectado por el arquitecto Enric Sagnier. En 1900 comenzó allí la actividad escolar, con 24 niños, hijos de obreros y campesinos del barrio del Clot, entonces dentro del antiguo municipio de Sant Martí de Provençals. Un año más tarde, en 1901, se iniciaba también la escuela nocturna para obreros.
A lo largo del siglo XX, el colegio y el centro vivieron momentos especialmente difíciles. Durante la Semana Trágica, en 1909, el edificio fue incendiado y quedó prácticamente destruido. En los años treinta, a raíz de la disolución de la Compañía de Jesús en 1932, el centro fue confiscado y convertido en grupo escolar público, con el nombre de Grupo Escolar Rubió i Ors. En julio de 1936, el edificio volvió a ser saqueado e incendiado. Acabada la guerra, un grupo de congregantes lo recuperó y la actividad se reanudó.
Impulso a la Escuela Técnica Profesional Clot
Un momento clave en esta trayectoria fue el año 1940, cuando la Compañía de Jesús, junto con la Hermandad de Ingenieros Industriales y diversas empresas protectoras, impulsó la Escuela Técnica Profesional del Clot. La Formación Profesional se convirtió, desde entonces, en uno de los rasgos más característicos y reconocidos de la presencia jesuítica en el barrio. A lo largo de las décadas, estos estudios han sido un referente en el Clot, en Barcelona y en Cataluña, con una formación técnica vinculada al mundo de la empresa y, al mismo tiempo, una formación humana y vital que ha marcado a generaciones de alumnos.
Con el paso de los años, el colegio se ha consolidado como una institución educativa de fuerte vocación social, abierta al barrio y capaz de integrar aprendizajes formales y no formales, actividades culturales, deportivas, pastorales y de ocio. Esta trayectoria ha sido reconocida públicamente, entre otras distinciones, con la Creu de Sant Jordi otorgada a la antigua Escuela Técnica Profesional del Clot en el año 2001 y con el reconocimiento como entidad centenaria por parte del Ayuntamiento de Barcelona.
Primera comunidad de jesuitas residente en el barrio
La historia de la comunidad jesuita residente muestra también el paso de un servicio prestado inicialmente desde la distancia a una presencia plenamente inserta en la vida del barrio. Durante muchos años, los jesuitas que dirigían o acompañaban la actividad del centro residían en el complejo de Llúria-Casp y se desplazaban diariamente al Clot. No fue hasta 1963 cuando un grupo de jesuitas se instaló de manera estable en el barrio. La comunidad llegó a estar formada por una docena de jesuitas durante los años setenta y, a lo largo de más de sesenta años, ha acompañado la vida educativa, pastoral y comunitaria del Clot.
Durante el tardofranquismo y la transición, la comunidad del Clot vivió en sintonía con aquella corriente de Iglesia de base que, en Cataluña, vinculó fe cristiana, mundo obrero, lucha por las libertades democráticas y compromiso con los barrios populares. Esta sensibilidad social y evangelizadora ha formado parte de la manera en que la presencia jesuítica se ha entendido y vivido en el barrio.
La Comunidad Cristiana Sant Pere Claver, una realidad activa y diversa
Aquí tienes la traducción al castellano:
Además del colegio, la comunidad de jesuitas ha acompañado a la Comunidad Cristiana Sant Pere Claver del Clot, una realidad activa y diversa, formada por personas que viven la fe de manera plural e inspiradas por un mismo espíritu ignaciano. La catequesis, el ocio educativo, los espacios de oración, la pastoral juvenil, la acción social, el coro de Gospel, Els Pastorets o la representación de la Pasión son algunos ejemplos de una vida comunitaria que culmina en la eucaristía de los sábados.
La decisión de cerrar la comunidad residente se enmarca en el contexto actual de la Compañía de Jesús, marcado por la disminución del número de jesuitas en activo, la falta de vocaciones y la elevada media de edad. Esta realidad ha llevado a la Compañía a reorganizar sus comunidades, también en Barcelona.
La Comunidad Cristiana Sant Pere Claver del Clot asume este momento como una ocasión para agradecer y mirar hacia adelante. Por ello, a finales de este mes de mayo celebra una jornada que tendrá lugar en el colegio Jesuïtes El Clot y que consistirá en un acto de agradecimiento, con una mesa redonda con jesuitas que han pasado por el Clot, y una eucaristía. Será también ocasión para mirar hacia los retos de futuro y para seguir consolidando y fortaleciendo el papel de los laicos y laicas en la vida comunitaria y en la misión.