La Comunidad del Clot agradece la vecindad de los jesuitas

Más de un centenar de personas se reunieron el sábado 30 de mayo en Jesuïtes El Clot para agradecer y reconocer la presencia de los jesuitas en el barrio. La jornada, organizada por la Comunidad Cristiana Sant Pere Claver del Clot, se vivió como un momento de memoria, agradecimiento y confianza ante el cierre a finales de este curso, de la comunidad de jesuitas residentes en el barrio. Un cambio significativo, pero que no supone el final de la presencia jesuita en el Clot, que continuará vinculada a la escuela, a la Comunidad Cristiana y a las diversas realidades pastorales, educativas, sociales y culturales que hacen camino en el barrio.

El acto central de la jornada fue la eucaristía, celebrada en el patio de la Escola del Clot y presidida por Pau Vidal, delegado de los jesuitas en Cataluña. Estuvieron presentes varios jesuitas que, a lo largo de los años, han vivido o acompañado la realidad del Clot, entre ellos Enric Puig, Toni Riera, Francesc Xicoy, David Guindulain, Pere Borràs, Isidre Ferreté, Joan Cussó, Roger Torres, Manolo Hernández, Josep Lluís Iriberri o Lluís Recolons.

Al final de la celebración, el presidente de la Comunidad Sant Pere Claver del Clot, Albert Florensa, dirigió unas palabras de agradecimiento a los religiosos. «Gracias por vuestro servicio y por todo el cariño», dijo. Florensa destacó la «buena vecindad» de los jesuitas: «Habéis sido gente de barrio. De aquellos a quienes no les molesta la presencia de los demás ni su relación con ellos». Y añadió que su acción «no solo ha servido de ascensor social, sino que también ha tenido el efecto de ascensor espiritual».

La jornada había comenzado por la mañana con un encuentro de la Comunidad para reflexionar sobre los objetivos y retos de futuro. Por la tarde, una mesa redonda permitió hacer memoria del legado de los jesuitas en el Clot a través de diversas dimensiones que han marcado el itinerario de la comunidad: la pastoral, la educación, la educación en el tiempo libre, la expresión cultural y artística, y la acción social.

«La Comunidad ha ido haciendo camino y ha ido haciendo historia, con momentos decisivos, con alegrías y también con desavenencias; pero siempre con un barrio al lado de los jesuitas».

Enric Puig, rector de la Comunidad durante muchos años y precursor de los dos centros de tiempo libre, abrió la mesa con un repaso histórico. Recordó cómo, desde los inicios, la presencia jesuita quiso dar respuesta a las necesidades del barrio con iniciativas tan diversas como la catequesis, el dispensario médico, la asesoría jurídica, la barbería o una escuela incipiente. También recordó que, durante muchos años, los jesuitas iban y venían de la residencia de Llúria y todavía no vivían en el barrio, y destacó el papel compartido de los jesuitas y de los congregantes de la Congregación Mariana en esta historia. «La Comunidad ha ido haciendo camino y ha ido haciendo historia, con momentos decisivos, con alegrías y también con desavenencias; pero siempre con un barrio al lado de los jesuitas», afirmó. También quiso alejar el desencanto o la tristeza: «Los jesuitas no nos vamos, continuaremos en el Clot; nuestra presencia será diferente, pero el “servir y amar” se mantendrá para siempre».

La mesa redonda, moderada por la maestra y actual directora de la Pasión del Clot, Judit Vilaclara, contó también con las intervenciones de los jesuitas Toni Riera, Pere Borràs, David Guindulain y Pau Vidal. Toni Riera recordó, emocionado, su paso por el Clot, donde fue ordenado sacerdote, y habló de la educación en el tiempo libre como espacio de encuentro entre creyentes y no creyentes, y como lugar donde se buscaron nuevos lenguajes para hacer que las eucaristías fueran más vividas y participadas por niños y jóvenes.

Pere Borràs, por su parte, puso el acento en la dimensión pastoral y en las muchas oportunidades de transmisión de la fe que se han abierto en torno a la escuela y la Comunidad, en un entorno que definió como un lugar de efervescencia, dinamismo, proximidad y familiaridad. También subrayó la creatividad de la Comunidad, no solo en las actividades culturales y artísticas, sino también en una manera propia de celebrar y compartir la fe.

En la misma línea, David Guindulain presentó la Comunidad del Clot como una experiencia pionera de sinodalidad. Como ejemplo, señaló cómo incluso las transformaciones de los espacios a lo largo del tiempo responden a una comunidad que quiere caminar unida. «En las celebraciones podemos mirarnos unos a otros. Sentimos que caminamos juntos», dijo. También remarcó que, en las expresiones culturales y artísticas, ha habido una auténtica transmisión de la fe: «Cuando habéis querido expresar la fe a través del arte lo habéis hecho con audacia, al límite».

Finalmente, Pau Vidal, actual delegado de los Jesuitas en Cataluña, y que durante tres años participó en el esplai Chanut, destacó la educación en el tiempo libre como espacio privilegiado para transmitir los valores del Evangelio. Recogiendo las intervenciones anteriores, Vidal remarcó la audacia de la comunidad, su proximidad y familiaridad, y, desde este arraigo, animó a la Comunidad a proyectar hacia el futuro esta audacia, esperanza y capacidad de trabajo compartido.

Más información y fotografías: Comunitat Cristiana Sant Pere Claver del Clot