La cruz de los últimos, que se convierten en los primeros

No podemos creer en Jesús y promover la guerra, abandonar a quien sufre o a quien huye de la miseria. Son palabras del papa León XIV en la homilía en la Sagrada Familia, durante la bendición de la Cruz que corona la torre de Jesús. Una Cruz, ha dicho el Papa, que es la Cruz de los últimos, que se convertirán en los primeros. Por eso debe ser un estandarte de caridad, un signo de esperanza.

Una veintena de sacerdotes jesuitas han concelebrado esta eucaristía, entre ellos el provincial de los Jesuitas en España, Enric Puiggròs, y el delegado de los Jesuitas en Cataluña, Pau Vidal. Otros jesuitas, así como laicos y laicas que colaboran en diferentes instituciones y comunidades de los jesuitas, también han asistido a la celebración. Para ellos y ellas, las palabras del Santo Padre han resonado, sin duda, como confirmación e impulso al compromiso fe-justicia que está en el centro de la misión de la Compañía de Jesús.

La solemnidad de la eucaristía y la espectacularidad de la bendición e inauguración de la cruz que corona la torre de Jesús, y que convierte la Sagrada Familia en la iglesia más alta del mundo, no pueden hacer perder de vista, como apuntaba el propio Santo Padre en la homilía, que todo esto no es para destacar en las clasificaciones mundanas, sino “para guiar los pasos del pueblo de Dios que peregrina”.

El delegado de los Jesuitas en Cataluña destaca que en la Sagrada Familia se hizo patente cómo “la sed de trascendencia y espiritualidad se expresa a través del arte, la arquitectura y la belleza, como muy bien muestra la basílica soñada y proyectada por Gaudí”. “Pero incluso las experiencias de belleza más sublimes, en clave cristiana, deben devolvernos siempre a Jesús de Nazaret, cuya memoria siempre nos desconcierta y nos desinstala”, añade.

“Como nos dice san Ignacio de Loyola, toda experiencia espiritual debe ser confirmada —o contrastada, en el lenguaje más corriente—. Después de estos días intensos, el criterio de contraste podría formularse como una pregunta: ¿esta visita del obispo de Roma nos ha hecho mejores seguidores de ‘Jesús pobre y humilde’, como san Ignacio nos propone pedir insistentemente? ¿Más comprometidos con el Reino de Dios y con los pobres, los preferidos de Dios? Ojalá que las respuestas a estas preguntas sean un sí convencido”.

Pau Vidal, delegado de los Jesuitas en Cataluña

Esta celebración culminaba la segunda jornada del Papa en Cataluña, que había empezado por la mañana con una emocionante visita y abrazo a las personas internas en la prisión de Brians 1. Después, en Montserrat, un buen número de alumnos de escuelas de Jesuïtes Educació, cerca de 250, tuvieron la oportunidad de sumarse a chicos y chicas de escuelas cristianas de Cataluña para recibir al Santo Padre en un lugar tan relevante y significativo para todos nosotros. Fue el punto final de una experiencia que ha movilizado a cerca de 400 alumnos y educadores/as de nuestros centros educativos en diversos momentos, como destaca Cèlia Sentís, responsable de pastoral de Jesuïtes Educació: “el encuentro conjunto con escuelas jesuitas del resto de España y grupos Magis en Madrid, abriendo un espacio de convivencia y sentido con las diferentes escuelas de España y Portugal; la vigilia en el Estadio de Montjuïc, que nos permitió vivir un momento intenso de comunidad de Jesuïtes Educació; y finalmente la jornada en Montserrat”.

Y, a pesar de este programa tan apretado, todavía pudimos compartir otro momento con León XIV, en la parroquia de Sant Agustí, a primera hora de la tarde. “Aquí de verdad me siento en casa”, dijo, en el barrio del Raval de Barcelona y acompañado por representantes de entidades sociales de Iglesia, que explicaron cómo afrontan una tarea enorme, que desborda. Y que, como decía la religiosa adoratriz Encarna Jordan, provoca indignación al ver tanto sufrimiento injusto.

El Santo Padre agradeció el trabajo que se realiza desde las entidades sociales, “en unos momentos en que parece haberse perdido el sentido de la dignidad humana”. Entre los asistentes había diversos miembros de entidades sociales de los Jesuitas en Cataluña. Su coordinadora, M. Carmen de la Fuente, destacaba que “el Santo Padre ha recordado una vez más que la persona humana está en el centro de la acción de la Iglesia”. También estuvo Anna Martínez, directora de la Fundació Salut Alta, que salía agradecida por el encuentro, por la sencillez del acto y por el reconocimiento a la labor de las entidades sociales. “Me quedo con la llamada del Papa a ser testigos creíbles, para seguir alimentando esperanza en nuestro entorno. León XIV nos ha animado a seguir adelante con nuestra misión, poniendo siempre en el centro la dignidad de la persona”, decía Anna. Una sensación muy parecida tuvo Maria Labernia, del equipo del sector social de los Jesuitas en Cataluña. “Nos ha dicho que estamos llamados a estar allí donde hay sufrimiento y, al mismo tiempo, nos ha animado a ser capaces de confiar”.

Imágenes de la visita oficial del papa León XIV distribuidas por conelpapa.es, de Manuel Queimadelos / Kike Rincón - Europa Press / David Zorrakino - Europa Press