El Sector Social de la Compañía de Jesús ha hecho público un comunicado en el que alerta de la situación de emergencia humanitaria que se vive en Ceuta. El texto, con el título «Ceuta, abrir camino a la esperanza», pide garantizar la atención básica, la protección de las personas más vulnerables y el acceso a los procedimientos legales de migración y asilo.
A finales del mes de julio, decenas de miles de personas arriesgaron su vida para cruzar la frontera de Ceuta. La mayoría regresó durante los días siguientes, pero 141 personas murieron en el intento y miles permanecen en la ciudad en condiciones de enorme vulnerabilidad.
El texto señala que muchas de las personas que todavía se encuentran en Ceuta no han tenido garantizado el acceso a necesidades básicas como el alojamiento, el agua, los alimentos, el saneamiento o una atención sanitaria mínima. La situación afecta especialmente a la infancia no acompañada, las niñas y las mujeres solas, las personas LGTBIQ+ y aquellas que podrían necesitar protección internacional.
«Todas, sin excepción, tienen derecho a ser escuchadas, a acceder a un proceso debido, a ser informadas de todas las alternativas legales y a tomar sus propias decisiones sobre los pasos que quieran seguir», afirma el comunicado, precisando que no se trata solo de solidaridad, «sino de aplicar la legislación española y europea y la normativa internacional en materia humanitaria y de protección».
El Sector Social de la Compañía de Jesús en España, que trabaja en el ámbito de las migraciones a través de las entidades que forman parte del Servicio Jesuita a Migrantes, insiste en que no estamos ante una «crisis migratoria», sino ante una crisis humanitaria que afecta a personas migrantes.
Quienes han llegado han sido víctimas de una doble instrumentalización: primero, la que generó el éxodo masivo; y, después, la instrumentalización política, mediática y de grupos extremistas.
Esta instrumentalización, unida a la insuficiencia de la respuesta humanitaria y a la paralización de los procedimientos de migración y asilo, ha contribuido al deterioro de la convivencia y al fortalecimiento del discurso antimigrante. Por ello, las entidades reclaman poner en el centro la dignidad de todas las personas, empezando por la respuesta humanitaria y la protección de quienes se encuentran en mayor riesgo, especialmente la infancia no acompañada.
Desde el 3 de agosto, el Servicio Jesuita a Migrantes participa en la respuesta desplegada sobre el terreno, en coordinación con la Asociación Elín, las Hermanas Vedrunas y otras organizaciones sociales y eclesiales. Su intervención se ha centrado en identificar necesidades y riesgos, contribuir a la protección de las personas más vulnerables, reforzar la asistencia jurídica e impulsar acciones de incidencia ante las administraciones.
El documento reconoce la respuesta de la ciudadanía de Ceuta en su conjunto. Muchas personas y asociaciones vecinales abrieron sus casas, habilitaron espacios para proteger a mujeres y niñas y llevaron ropa y alimentos antes incluso de que llegaran las organizaciones desplazadas para apoyar la emergencia.
«La hospitalidad ha sido una de las mejores respuestas y sus principales portadoras han sido la ciudadanía ceutí y sus organizaciones».
Puedes leer aquí el comunicado completo «Ceuta, abrir camino a la esperanza».