Comienza el Año Lluís Espinal en Sant Fruitós de Bages

El pasado viernes 13 de diciembre tuvo lugar en Sant Fruitós de Bages el acto de inicio del Año Espinal, que tendrá lugar a lo largo de 2020 y que está impulsado por el Ayuntamiento del pueblo natal de este jesuita catalán. Lluís Espinal murió asesinado en Bolivia en 1980, por su compromiso en la defensa de los derechos humanos.
 
Pronto hará 40 años de su muerte y sigue siendo un referente bien presente, como se puso de manifiesto en el acto institucional celebrado en el Ayuntamiento de Sant Fruitós y que reunió a un buen número de personas con diversos vínculos con el jesuita que recordaron en un diálogo las muy diversas facetas de Espinal: periodista, jesuita, cineasta, activista ...
 
El acto institucional de apertura del Año, en la sala de plenos, contó con la participación del sobrino de Espinal Francesc Xavier Victori,, el director de programación de la Casa América de Cataluña, Francesc Montserrat, el delegado de los Jesuitas en Cataluña, P. Llorenç Puig, la Cónsul de Bolivia, Míriam Evelin, el delegado de cultura en la Cataluña Central de la Generalitat, Lluís Cerarols y el Alcalde de Sant Fruitós, Joan Carles Batanés; que les hizo entrega de una placa conmemorativa de la celebración del Año Espinal.
 
A continuación la Biblioteca municipal acogió el primero de los actos programados, el debate "Memoria a viva voz", en el que se añadieron varios familiares, amigos y compañeros de Lluís Espinal para compartir recuerdos y experiencias en torno a la vida y legado del jesuita. Los familiares destacaron sobre todo aspectos de su talante "cercano, sencillo, muy humano y muy coherente con sus ideas". Compañeros y colaboradores destacaron su compromiso social y la influencia que tuvo. Testigos todos ellos que mostraron que el legado de Espinal es bien presente y vigente aún hoy.
 
Lluís Espinal nació en Sant Fruitós de Bages en 1932 y con 17 años entró en la Compañía de Jesús. Periodista y especialista en cine, trabajó en Televisión Española en los años 60 pero el contenido de crítica social de sus programas topó con la censura. En 1967, le prohibieron un programa sobre las viviendas miserables de los barrios marginales de Barcelona y una entrevista con Alfonso Carlos Comín, por lo que dimitió.
 
En 1968 llegó a Bolivia, cuando este país -y prácticamente todo América Latina vivía una época de dictaduras, represión y violaciones de los Derechos Humanos. Es también el año de la asamblea de los obispos de América Latina en Medellín, el momento en que sectores de la iglesia van madurando un proceso de cercanía a los pobres y a sus luchas: la teología de la liberación.
 
Allí se convierte en Lucho, como es llamado en Bolivia, y ejerciendo su trabajo como periodista y crítico de cine, trabaja al servicio del pueblo boliviano, denunciando la dramática situación que se está viviendo, la represión militar y las consecuencias del narcotráfico. Su voz se hizo incómoda para muchos, hasta el punto de que la noche del 21 de marzo de 1980, saliendo del cine, es retenido por unos desconocidos. Espinal fue torturado y asesinado. Su compromiso con los más desfavorecidos y con la lucha por la justicia lo llevaron, como él mismo decía, a "gastar la vida por los demás".
 
En nuestro país, recoge su legado la Fundación que lleva el nombre de Luis Espinal, y que trabaja en el diálogo fe-justicia a través principalmente de la promoción de las actividades del centro Cristianismo y Justicia, con sede en Barcelona. En 2015, durante su viaje a Bolivia, el Francisco quiso rendir homenaje a su figura, deteniéndose unos minutos a hacer oración en el lugar donde fue encontrado el cadáver de Espinal.

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