El desperdicio de alimentos, cuestión de justicia

Recientemente ha sido noticia la aprobación del proyecto de ley de prevención de las pérdidas y el desperdicio alimentario, para prevenir y reducir la cantidad de comida que tiramos. Reducir el desperdicio de alimentos es uno de los objetivos de desarrollo sostenible de la agenda 2030 y abordarlo requiere no solo medidas concretas sino también una aproximación desde diferentes disciplinas. 

El centro de estudios Cristianisme i Justícia recoge el análisis que hacen de este problema siete expertos, en su último cuaderno El desperdicio de alimentos. El profesor de la Universidad Pontificia de Comillas Jaime Tatay, que ha coordinado este trabajo junto a José Carlos Romero, nos presenta algunas de las principales ideas en este entrevista. 

En un mundo donde hay personas que no están bien alimentadas o no tienen acceso a los alimentos, tirar comida es una injusticia

Estamos ante un reto tan complejo que incluso intentar dimensionarlo resulta difícil. Según datos de la Comisión Europea, en la UE se malgastan 80 millones de toneladas de alimentos cada año (179 kg por persona) y los informes de la FAO consideran que la mitad de los alimentos producidos se pierden o malgastan antes y después de llegar al consumidor. 

El cuaderno que ahora presentamos analiza cómo y por qué desperdiciamos alimentos y cuáles son las implicaciones filosóficas, éticas y religiosas; plantea qué camino tenemos por delante; y propone medidas para afrontarlo. En un mundo donde hay personas que no están bien alimentadas o no tienen acceso a los alimentos, tirar comida es una injusticia, que pone en evidencia la desigualdad y que tiene consecuencias ecológicas. “El viaje de los alimentos hasta nuestra mesa y luego al cubo de la basura (si no los comemos), ya no ocurre de forma aislada. Tenemos que entender cómo nuestra relación con la comida y el desperdicio de alimentos afecta a las vidas de otros en nuestro planeta.”

La economía circular implica repensar cómo producimos, distribuimos y consumimos

La complejidad de este problema hace necesario acercarse a él desde perspectivas diversas. Las causas son múltiples, algunas técnicas pero otras económicas o sociológicas. Por este motivo, los autores del texto piden adoptar un enfoque holístico para comprender y abordar simultáneamente todos o varios de estos aspectos entrelazados. Entre los modelos que pueden contribuir a afrontar este problema, el de la economía circular, que implica repensar cómo producimos, distribuimos y consumimos, de manera que los residuos puedan ser reintroducidos al sistema. Reconociendo que es un reto que puede hacernos sentir impotentes y derrotados, los autores del cuaderno animan a trabajar para esta necesaria reformulación del funcionamiento del sistema alimentario: “El desperdicio de alimentos no puede desaparecer sin más, pero las sociedades pueden cambiar, y, de hecho, lo hacen cuando las personas se unen en pos de algo que realmente merece la pena”.

Han coordinado este cuaderno José Carlos Romero Mora y Jaime Tatay. Es fruto del trabajo de un grupo de 7 expertos, miembros del proyecto Higher Education for Social Transformation (HEST), promovido por la Conferencia de provinciales jesuitas de Europa (JCEP) y la red Kircher Network

Descargar el cuaderno: